Force Twilight

La Temporada Final

Sueño Oscuro (1)

Posted by Lord AJ on Junio 29, 2009

 

“Cuando miras al abismo, el abismo también te mira a ti”

—Friedrich Nietzsche

1

            La puerta yacía, como siempre, en el medio de la nada, apoyada sobre la árida tierra desértica, manteniéndose en su marco, mientras que el viento se arrastraba por el lugar con violencia, cargando colosales nubes de arena consigo. Esa puerta que no llevaba a ningún lugar, negra reluciente, como si fuera la puerta al infierno, permanecía inmutada ante la intensidad de la tormenta de polvo.

            Era sólo lo esperable.

            Siempre que ella terminaba en aquel lugar, se encontraba inmovilizada. Su fino vestido blanco danzaba en el viento, mientras que su prominente cabellera era granizada por los irritantes granos de arena. En sus ojos azules claros reflejaban la puerta, como si estuviera hipnotizada por la negrura de esa entrada.

            Ven, ven, le invitaba a la puerta, esa dulce pero perturbadora voz que tanto odiaba y ansiaba escuchar. Esa voz de generación espontánea, en aquel lugar, que pertenecía a Iván; su querido Iván.

            Mercedes, de pie enfrente de la puerta, cerró sus ojos, apreciando la voz, tratando de grabarla en su mente, para nunca olvidarla, pero a la vez, perturbada de que, al despertar, sus heridas estuvieran en peor estado que antes. No era estúpida, sabía perfectamente que estaba soñando; soñando con su querido esposo muerto, con su voz. Esa voz grave y resonante, que seducía a cualquiera, que la invitaba a pasar por esa puerta negra, pero nunca, en toda la cantidad de veces que había soñado con aquella situación, se había movido de su lugar. Siempre había permanecido de pie, hasta que la arena la sepultara, al igual que la negra puerta, pero aun oyendo la voz retumbante.

            No se dignaba a avanzar por la puerta, pues,  temía, principalmente, que una vez atravesada, ya no escucharía más la voz de Iván, y nunca mas regresara ese sueño extraño. Pero era algo más que un sueño, pues, a veces, sentía como si estuviera totalmente despierta (una vez, inclusive, se había levantado y su cabello había estado lleno de arena). Aun así, también se preguntaba si, atravesando esa puerta, acaso, no vería completamente a Iván, pero, ¿Para que arriesgarse? Con su voz bastaba.

            Iván, pese a haber sido bastante atractivo a lo largo de su vida, había sido su voz que había logrado enamorarla, como una especie de hechizo perverso, atándola con una invisible cadena. Era el simple sonido de esa vibrante voz que en su mente, revivía, con una precisión fotográfica, la imagen de él, antes del accidente, claro.

            Los eventos que habían rodeado a la muerte de su querido habían sido más que usuales y macabros. La simple y mas precisa explicación era que, Iván, al estar distraído hablando por su maldito celular, haciendo una reservación a un lujoso hotel donde la llevaría a ella de segunda luna de miel, no tuvo mejor idea que cruzar una avenida sin prestar atención. Tal acción resultó en lo más esperable: un colectivo se lo llevó puesto, y para peor, el vehiculo siguió de largo, escapando de la escena del choque.

            Siempre que recordaba cuando tuvo que ir a la morgue a reconocer su cuerpo, Mercedes sentía un escalofrío interno, y cerraba los ojos, como si la imagen del cadáver, con costillas rotas atravesando la piel, su mandíbula fuera de lugar, bañado en sangre, con sus brazos torcidos en posiciones anatómicamente imposibles y piernas casi arrancadas, le apareciera en frente. Pero, cuando escuchaba la voz en el sueño, no recordaba eso. A su mente, llegaba la imagen del perfecto Iván, no del difunto.

            Su radiante sonrisa blanca, en esa cara confiada, iluminada con esos vidriosos verdosos ojos, y su suave cabellera dorada, que caía como una cascada calida sobre sus amplios hombros. Lo recordaba siempre bien vestido, en su usual traje negro de trabajo, con el que parecía simplemente un ente divino. Su piel había sido rojiza, calida, y excesivamente suave al contacto, como la piel de un bebé.

            Ven, ven, bisbiseó la voz en el viento nuevamente. Ven a la puerta. Ven, entra.

            La arena ya le llegaba a los talones. Serian sólo minutos antes de que quedara sepultada completamente bajo el dorado polvo y despertara a su miseria habitual. Al menos, mientras esperaba a ser  consumida y enterrada, podía caer en su usual meditación de que podría haber detrás de la puerta.

            La apariencia de ésta dejaba poco que desear. Era una puerta negra que parecía ser la puerta al inframundo, a un lugar infernal sin esperanza alguna. Aunque, como bien decía el dicho, las apariencias podían ser engañosas. Ya lo había considerado infinitas veces: que, quizás, detrás de esa puerta, podría de estar su querido Iván, llamándola y esperándola. Pero, lo mas probable era que no. Su mente era una bastarda, y le gustaba hacerla sufrir, sino ¿Para que más le generaba estos sueños sin sentido que le recordaban su dolor interno constantemente?

            No había otra razón. Su mente perversa le gustaba sufrir, y eso era todo. Se quedaría de pie, esperando a ahogarse en la arena, para despertar de una maldita vez. Esperaría que todo terminara. Aunque, ahora que lo pensaba, si realmente quería que terminara el sufrimiento de los sueños —pese a que mientras que ocurrían, el  recuerdo de la voz era una experiencia divina—, debía atravesar la puerta y ya. Si luego no soñaba mas con la voz de su querido Iván, pues, tendría que aprender, como toda persona normal, a aprender a soltar las cosas, y aceptar el hecho que su querido estaba muerto. Pero, si Iván estaba del otro lado, naturalmente, seria mucho más agradable.

            Nunca antes se había parado a contemplar que, realmente, abrir la puerta era la única opción. De una u otra manera, entrar era todo lo que se podía hacer para dejar de repetir la misma experiencia dolorosa.

            Era lo que tenia que hacer.

            Desenterró con dificultad sus pies de la arena, y, como pudo, entre la cada vez mas fuerte brisa, que llevaba la arena de un lado al otro, azotándole su rostro, llevó su mano a la manija de la puerta, y sin mas meditarlo, abrió la puerta.

           

 

 

  1. Aurora Veyrax Said,

    Me gusta, me gusta
    manejaste bien el suspenso
    me atrapo la historia y ya quiero la continuacion
    asi que apurate a escribir…que ya quiero sabes que hay detras de la puerta…que miedo!!

    Teeeeeeeengo miedo….ah Ivan..Ivan…estara tan galante como cuando vivia o sera un ser de inframundo? aaaaaaah!! que miedo! bueno esperaremos la segunda entrega.

    Escribe
    escribe
    escribe
    escribe ya!!

    Saludos

    yo!

  2. LaFanaNumberOneDelLord Said,

    Querido Andres:
    Quiero expresarle mi gratitud por hacerme gozar de tan maravilloso y atrapante cuento como acostumbra hacer y tambien expresarle mi odio, si odio. Odio que publique partecita por partecita dejandome con la intriga.Me gustaria que en la segunda parte describiera un poco más a la protagonista con el objetivo de poder imaginarmela mejor , ya que sólo logro imaginar una hermosa joven de ojos azules.También sugiero fervientemente que continue siendo una historia de amor.
    Su más leal lectora.

  3. Simonet Said,

    Me encantó.Sobre to0do lo de la cita del principio,le da un aire a película de terror y despierta interes.
    Looking foward to the next part.

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