Force Twilight

La Temporada Final

Sueño Oscuro (5)

Posted by Lord AJ on Julio 2, 2009

5

            Su vista pareció fallar, pues, inmediatamente, se encontró dentro de un extenso cuarto sin fin, de paredes rojizas y piso grisáceo, sin recordar exactamente jamás haber atravesado la puerta que Cale había comenzado a abrir. Quedó sorprendida al ver como la antigua manija negra, aun en las manos de Cale, como si nunca hubiera pertenecido a una puerta, se derretía, como un hielo, cayendo el oscuro líquido al piso, y evaporándose. Al parecer, en ese extraño sueño, había algo con las puertas. Nunca podían abrirse y cruzarse normalmente. Su cabeza rotó para encontrar la puerta, cerrada, por la cual supuestamente habían entrado, y como una manija negra crecía, como una planta, donde antes había estado la otra.

            —No es mucho —dijo Cale, llevándola de la mano, provocando que apartara su vista de la puerta—, pero espero que te guste.

            —Es bastante acogedor —respondió, pero en verdad, era demasiado bizarro.

            El lugar, que desde afuera había parecido una diminuta habitación, era excesivamente enorme, tanto que no podía ver donde terminaba la casa, ya que se perdía en la negrura y sombra de la falta de iluminación. Parecía no tener fin. En la parte iluminada no había demasiado: sólo una silla de fina madera lustrada, una pequeña estantería con libros algo arcaicos, y nada más. Un lugar tan enorme y con dos cosas solamente. Lo que si, había un extraño olor, agradable y seductivo. Un olor a puridad total.

            —Disculpa que no tenga una cama o comida para ofrecerte, missus —notó Cale, ante la vista examinadora de Mercedes, con un tono algo avergonzado—. Yo no duermo, ni como. Tampoco suelo recibir visitas. Ven, siéntate.

            La acompañó de la mano hasta la silla, donde ella se dejó caer, pensando lo tanto que extrañaba la comodidad de su cama, y, luego, Cale se sentó en el piso, con sus rodillas cruzadas, expectante, como un niño que espera oír un cuento. Sus ojos verdes se intensificaron, brillando, como si toda su atención ahora estuviera centrada en ella.

            —¿Puedo preguntarte algunas cosas, missus?

            —Si, pero antes, ¿Por qué me llamas “missus”? ¿Qué significa?

            —Eh, no se bien como definirlo —replicó el niño, nervioso—. Por estos lugares, es como decir señorita, pero una atractiva y delicada, como usted parece ser. Es lo más aproximado a la definición que se me ocurre. No lo diré más si te molesta.

            —No, está bien. No me molesta. Ahora si, ¿Qué me querías preguntar?

            —¿Qué estas haciendo aquí? —lanzó Cale, abruptamente.

            —No lo se —contestó Mercedes—, estaba en un desierto y atravesé una puerta, y me encontré allí al lado del río.

            —¡Una puerta! —sonrió Cale, como si fuera algo totalmente obvio y lógico— ¿Y después te persiguieron los malditos?

            —No, antes vino una persona extraña, vestida en ropajes negros, con ojos oscuros, que se hacía llamar Nekros. Después me persiguieron.

            —¡Nekros! —Sonrió de nuevo Cale— ¿No te pareció sabio?

            —No lo se, no hable demasiado con él.

            —Ah, está bien —asintió con sus ojos cerrados Cale, como si fuera algo entendible—. Pero todo esto no responde mi pregunta. Lo que me has dicho más bien explica como es que llegaste aquí, no porqué. ¿Estas buscando a alguien? ¿Alguien que se ha ido?

            Mercedes no respondió. Pensó en Iván, su querido y perdido Iván; como esa voz tan seductiva de él la había llamado a través de la puerta. ¿Qué estaba haciendo allí? ¿No estaba, acaso, buscando a Iván? ¿No había cruzado la puerta con esperanzas de despertar o encontrar a su querido?

Que importaba. Todo era un maldito sueño. Nada de eso existía. Ni siquiera ese amable niño que tenía enfrente. 

—¿No lo sabes? —insistió Cale al no obtener una respuesta.

—No creo que importe que es lo que vine a hacer aquí, después de todo,  no quiero desilusionarte, pero esto es un sueño. Mi sueño.

—¿Un sueño? —murmuró el niño, no sorprendido, sino aparentemente en falta de entendimiento de aquella idea.

—Si, un sueño.

—Eso es lo que todos dicen —sonrió, inexplicablemente Cale— Lamento informarte, missus, que esto no es un sueño. Estás en el dominio de Az, que es parte de lo que mucha gente llama el inframundo.

  1. LaFanaNumberOneDelLord Said,

    Querido Andrés:
    Su talento me dejó sin palabras,sólo una palabra soy capaz de escribir y es la siguiente: ES-PEC-TA-CU-LAR.
    Esperando ansiosa su próxima publicación.

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