Sueño Oscuro (6)
6
Mercedes se quedó congelada ante lo que Cale le había dicho, pero inmediatamente lo descartó. Seguramente, su mismo sueño quería engañarla, tratando de asustarla; tratando de confundirla. Después de todo, los sueños tendían a ser así: Confusos.
—No puede ser —dijo Mercedes, moviendo su cabeza de un lado al otro, negando—, esto no es el inframundo principalmente porque yo no he muerto.
—Claro que no ha muerto, missus, pero aun así, aquí está. A veces, cuando uno duerme, el alma se separa del cuerpo, para buscar algo añorado. —Replicó Cale, y luego, con una voz algo oscura agregó—: Todo lo que se necesita es pasar la puerta.
—Pues, no lo creo.
—¿Por qué no? ¿Acaso no esta buscando nada, missus?
—No lo creo y punto. Dios, ¿Por qué diantres no me despierto aun?
—No puede despertarse, missus. Tiene que salir por la misma puerta que entró para volver a su mundo, o encontrar lo que esta buscando.
—Te probare que estas equivocado, niñito —gruñó Mercedes, algo irritada ante la impasibilidad de Cale—, ya me despertare y todo esto terminará. Me quedare aquí sentada hasta despertar.
—Como quiera —replicó Cale, con sus verdes ojos clavados en ella, como si su vida dependiera de mirarla —. Yo no tengo nada mejor que hacer. Podemos quedarnos aquí.
Mercedes cruzó sus brazos, esperando que el tiempo pasara, sin nada mejor que hacer. Hubiera esperado que Cale se aburriera y se fuera a hacer otra cosa, pero cada vez que lo miraba de reojo, sus penetrantes ojos la estaban mirando a ella. Siempre. Parecía una estatua, totalmente quieto. Parecía ni respirar. Lo único que se movía en el muchacho era la mancha roja de sangre, volviéndose mas grande y húmeda a cada momento, como si una herida yaciera debajo de la remera.
Miró de un lado a otro, buscando algo que hacer, pero, la estantería de libros polvorientos no le atrajo en lo mínimo, y además, algo le decía que no podría leer esos escritos. Los lomos mostraban sus títulos en extraños símbolos que nunca había visto. No había nada que hacer.
Nada de nada.
Todo lo que podía hacer era contar. Si, eso haría. Contaría hasta que se dignara a despertarse.
1, 2, 3,…
Notó que Cale se movió súbitamente, poniéndose de pie. Tenía sus manos en su remera, como si le doliera el estomago, empapándolas de sangre, al igual que su ropa. No parecía en agonía, en vez, parecía avergonzado, como cuando un niño se orina en público. Su remera estaba, ahora, íntegramente cubierta en rojo.
64, 65, 66,…
—Disculpe, missus, tengo que ir a cambiarme. Volveré enseguida.
Cale giró sobre sus talones y salió disparado, perdiéndose en la sombra y oscuridad de la absurdamente enorme habitación. Vaya a saber a donde iba realmente. Seguramente, la mente de Mercedes se había hartado ya de lo absurdo del sueño y los elementos se estaban retirando lentamente del juego. Quizás Cale no volvería, lo cual era un alivio en parte, ya que significaba que el tonto sueño debía de terminar en cualquier momento, pero a la vez, no podía evitar sentir pena. El muchacho parecía tan bondadoso, y educado, que le daba lastima que su ilusión muriera.
1138, 1139, 1140,…
Agudos tintineos de campanas invadieron la habitación, seguramente pertenecientes a algún reloj oculto en la oscuridad, un reloj no visto. Sonaron demasiadas veces pare el gusto de Mercedes, y de manera atroz. No se gastó en contarlas, sino hubiera perdido la cuenta de los números que llevaba contando.
30485, 30486, 30487,…
Cale aun no volvía. ¿Realmente se había ido para no volver jamás, como ella había pensado?
35587, 35588, 35589,…
¿Y ahora que? Si Cale no volvía y ella no despertaba, ¿Qué haría? ¿Contaría hasta lo infinito?
37456, 37457,… ¿¡Qué diantres?!
Entre las sombras, dejando a Mercedes congelada, una figura esquelética, de la misma estatura que Cale, se desplazó, acercándose a ella. Parecía el esqueleto vivo del niño, con sus huesos blancos algo deteriorados, como si el paso del tiempo los hubiera afectado. La figura caminaba, y caminaba, en dirección a ella.
Se puso de pie, para tratar de correr y escapar, pero no había a donde. Podía tratar de salir fuera, pero recordó que los malditos no podían estar lejos. Pero, también recordó, que todo era un sueño. Un maldito y puto sueño. No había que temer.
En cuanto la figura esquelética emergió a la zona iluminada, Mercedes estuvo aliviada al ver que no era otra persona más que Cale, ahora con una remera distinta. Al parecer, su sueño le había jugado una mala pasada. No había visto a ninguna figura esquelética, sólo a Cale.
—Disculpe, missus, ¿La asuste?
—No, no —respondió Mercedes.
—Disculpe, también, que me tarde horas en cambiar —contestó Cale, sentándose nuevamente en el piso, y señalando su remera azul, que sólo tenía una diminuta mancha de rojo en su pecho—. ¿Y ya despertó? —Preguntó curiosamente, y al ver que Mercedes no quería responder agrego—: Sólo digo, ya que, missus, si quiere salir del dominio de Az y volver a su mundo, tiene que salir por la puerta que entró o encontrar lo que sea que está buscando. Yo la puedo ayudar en cualquiera de las dos.
Mercedes meditó un momento lo que le acababa de decir Cale. Después de todo, podía que, haciendo lo que el niño decía, pudiera despertar. Pudiera que encontrando la puerta pudiera volver al desierto y ahogarse en la arena, como siempre, para despertar. O también pudiera que encontrara a Iván, para al menos verlo, aunque fuera en el sueño, nuevamente.
Iván.
Quería ver a Iván, aunque sea una ilusión.
—Está bien —respondió finalmente Mercedes—. Digamos que quiero encontrar a lo que busco. ¿Cómo me ayudarías?
—Depende lo que sea que esté buscando, missus. ¿Es una persona, acaso? —Dijo, y luego agregó, con una voz más suave—: ¿Una persona muerta?
—Si.
—Entonces todo lo que hay que hacer, missus, es viajar al dominio central del inframundo, aunque, allí las cosas se pueden complicar.
—Hare lo que sea para despertar, Cale.
—Como usted diga, missus, pero, si nos encontramos en peligro en algún momento, por favor, entienda que si usted muere aquí, su alma muere. Y no hay un segundo inframundo para los que mueren aquí. Simplemente deja de existir.
Julio 5th, 2009 at 3:01 am
XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD owo es hora de ke nissan muera
Julio 5th, 2009 at 3:11 am
Excelente. Aunque ese Cale me desconcierta. O.O
La historia es genial. Ya quiero saber lo que pasará con Mercedes y Cale. :O
Encontrarán a Iván? :O
Salutes!
D.S.