Sueño Oscuro (7 y 8)
Posted by Lord AJ on Julio 7, 20097
El cielo estaba reluciendo en dorado cuando ella salió, junto a Cale, de la negra casa cúbica. En el horizonte, la raya lumínica que el día anterior había sido azul, ahora era de un intenso rojo, como si estuviera fundiendo oro para emitir al cielo. Nubes carmesí se movían lentamente, arrastrándose como seres moribundos, sin dirección aparente. Una leve brisa calida envolvió los arenosos pelos de Mercedes, al igual que su vestido de novia, pero Cale, en cambio, parecía inmune a los efectos del viento.
El niño llevaba una pequeña mochila de cuero, cerrada, y, aparentemente, llena de cosas que no le quiso mostrar antes, pero había sacado a esta, de la negrura de su residencia, así que Mercedes no podía imaginar que diantres podría estar cargando.
Mercedes, por su parte, no cargaba nada, sólo las esperanzas de poder ver, aunque fuera una ilusión, a Iván por ultima vez. Poder ver a su perfecto rostro y oír su perfecta voz, tal como era antes del accidente.
Tal como antes.
Una horrible realización pegó en la cara de Mercedes, dándose cuenta que, seguramente, Cale estaba muerto y debajo de su remera tenía una herida que le había inflingido la muerte en el mundo real. Eso, que en el inframundo o ese extraño sueño —fuera lo que fuera—, se viera una persona como se habían visto la última vez en el mundo real, no hacia más que desalentarla. No tenía intenciones de ver al desfigurado Iván de nuevo. No viajaría para sufrir así.
—Si encontramos a Iván, ¿Se vera como era antes de morir? —Preguntó Mercedes, siguiendo a Cale por el descampado de altos pastos negros.
—¿Qué? No, no. El alma no se abolla ni se dobla, missus ¿Por qué pregunta?
—Pues, pensé que tu…
No pudo terminar su frase, Cale se había detenido frente a ella para mirarla fijamente, con una mirada triste e inquisitiva. Sus verdes ojos parecían sumidos en agonía.
—Usted cree que yo estoy muerto, missus, ¿O me equivoco?
—¿No lo estas?
—No, missus —replicó Cale, curiosamente reduciéndose la mancha de sangre en su pecho, casi desapareciendo, para luego volver a expandirse al estado de antes—. Yo no estoy muerto, pero tampoco estoy vivo. Tengo otro propósito que me exime de ambas cosas. Tal como Nekros.
—¿Entonces haces lo mismo que él?
—No, soy más bien, el lado opuesto de la moneda. El trata con los asuntos de la muerte, trayendo a la gente aquí, a los muertos, y a los visitantes. Yo, en cambio, me encargo de los asuntos de la vida, sacando a los necesesitados y merecedores de aquí.
—¿Y ustedes dos se encargan de todo esto solos?
—No, claro que no— contestó Cale reanudando su paso— Sólo en el dominio de Az es que Nekros y yo trabajamos. Hay otros como Nekros, que traen almas e individuos. Pero yo, soy el único que trata los asuntos de la vida.
Mercedes hubiera preguntado mas, pero Cale se detuvo súbitamente, observando hacia delante lo que parecía ser una inmensa pared blanca. Era excesivamente alta y se extendía hasta lo infinito. No parecía posible pasar a través de ella.
—Necesitamos avanzar —dijo Cale tomándole la mano.
—¿Cómo? ¿Por donde pasaremos?
—Simplemente caminando, missus. Venga.
—Pero es una pared.
—¿Pared?
En cuanto se acercaron, Mercedes pudo ver a las pequeñas partículas moviéndose de un lado al otro, flotando. Era sólo niebla.
Niebla jodidamente espesa.
—Le tengo que pedir, missus, que tenga mi mano mientras cruzamos y no se suelte bajo ningún concepto. No es un buen lugar para perderse. Es un trayecto largo, y pasada la extensión de niebla, ya estaremos en el dominio central del inframundo. Vamos.
8
Se dejaron absorber por la niebla, caminando a paso normal, ya que Cale, por algún motivo, parecía poder ver entre toda esa blancura. Mercedes se sentía cada vez más húmeda, golpeando contra ella las pequeñas gotas calidas de esas nubes, empapándole el vestido. Cada varios pasos se escuchaba un extraño chillido, pero Cale le repetía constantemente que lo ignorara y que no lo soltara.
El chillido iba y venia, como el de un cerdo salvaje, en busca de alimento, y cada vez que se escuchaba, la helada mano de Cale apretaba más sobre la de ella, no en temor, sino para no soltarla. Para que ella no se separara. Le resultaba totalmente irrisoria la situación, que aquel niño la estuviera guiando y protegiendo por allí, como si fuera un gran guerrero, cuando, en un mundo normal, debería de estar jugando con muñecos. Ella, por su lado, tenía que admitir, que estaba invadida de bastante miedo. El chillido era cada vez más perturbante.
Súbitamente, el pie de Mercedes se enganchó en una roca, provocando que se cayera y soltara la mano de Cale. Se puso de pie inmediatamente, tratando de pretender que no había pasado, y en cuanto dio un paso hacia delante, para tomar de nuevo la mano de Cale, ya no estaba allí.
Avanzó, tratando de encontrar al niño en la niebla, pero no había nadie. Sólo el chillido cada vez más constante y cerca.
—¿Cale? —Gritó Mercedes, pero nadie respondió.
Sin aviso, la niebla se esparció, dejando un circulo despejado a su alrededor, como su alguien hubiera succionado todo el contenido de aquel anillo. Estaba tan despejado el lugar en el cual se encontraba ahora, que podía ver perfectamente la rocosa superficie en la cual estaba parada y a aquellos cuatro hombres vestidos de negro, totalmente ensangrentados, con rostros demacrados y mutilados, y dientes pútridos, casi idénticos entre si, mirándola, ahí, en el despejado.
—Miren aquí, muchachos —dijo uno con grave voz, era imposible saber cual era, pues no abrió ninguno la boca, sólo sonreían todos, relamiéndose, como leones ya saboreando la presa por venir—. Miren a esta cachorra perdida.
—Si, si, si —repitió otro, totalmente excitado—. Perdida en la niebla.
—Nuestra niebla.
—Y todo lo que esta aquí, es nuestro.
—Y justo estamos tan hambrientos. Pero no es nada que esa cachorra no nos pueda saciar.
Inmediatamente, los cuatro empezaron a avanzar hacia ella, que trató de meterse nuevamente en la niebla, para perderlos, pero ésta se había solidificado, formando un aro de hielo alrededor del despejado, bloqueándole cualquier salida. Estaba atrapada, y con esos extraños seres que tenían toda intención de atacarla y devorarla.
Querido Andres:
Nuevamente ha stisfecho todas y cada una de mis expectativas,incluso más.
Espero con ansias saber que sucedera con la hermosa Mercedes.
Querido y Estimado Andres:
xupalorico
LaVerdaderaFanaNumberOneDelLordAJAliasAndynisimoIlustrado: No puedo esconder mi indignación al descubrir que se atrevio a tomar prestado por no decir robar mi seudonimo y dudar de mi fanatismo hacia nuestro querido escritor.No puedo mas que apenarme por su falta de creatividad y educación.
Salú
lo seria si en verdad lo fueras owo
yo soy la unica y la verdadera!!!!!!
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