Sueño Oscuro (9)

9

            Se reclinó contra la pared congelada, ya sintiendo el pútrido aliento de los seres que se acercaban cada vez más a ella, cada vez más cerca del contacto de sus pútridas manos. Joder. ¿Dónde estaba Cale?

            Ella iba a morir, bajo manos de esos bichos, y Cale se había marchado en cuanto le había soltado la mano. Si, iba a morir. ¿Acaso Cale no se había gastado en explicarle que “quien moría allí moría en el mundo real”?

            Los engendros estaban ya a menos de un metro cuando súbitamente la pared de hielo se derritió, llenando el piso de agua. Los seres de negro se vieron súbitamente asustados, con el agua llegándoles a sus talones, y observaron algo que pareció espantarlos, detrás de mercedes.

            —Es el necromanger —masculló uno de los seres, asustado, dándose vuelta los cuatro a la vez para escapar. Pero no llegaron lejos.

            Empezaron a correr, y tropezaron al instante, siendo tragados vorazmente por la fina capa de agua en el piso, como si fuera de tremenda profundidad.

            Mercedes giró para observar que detrás de ella, en la ahora interminable planicie de agua, estaba Cale, de pie, mirándola fijamente. No parecía muy feliz.

            —Venga, missus, tenemos que movernos. Ya estamos cerca.

            Tomó la mano del niño, que había estado extendida, e inmediatamente comenzaron a desplazarse, chapoteando sobre el agua, mientras que columnas de vapor comenzaban a elevarse, amenazando con volverse todo niebla nuevamente. Fue en cuestión de una hora que llegaron, cuando la niebla se había vuelto a formar totalmente y no quedaba rastro alguno del agua en el rocoso piso, a una gran puerta negra, incrustada en una infernal pared pedregosa.

            Allí era.


Leave a Reply