Force Twilight

La Temporada Final

Archive for the ‘Escritos de Lord AJ’ Category

Sueño Oscuro (10, 11, 12 y13) [Final]

Posted by Lord AJ on Julio 18, 2009

10

            Cale se acercó a la prominente puerta rocosa —aquella puerta oscura que parecía llevar al mismísimo infierno—, y apoyó una de sus pequeñas manos en la áspera roca, lo que produjo un instantáneo chillido, proveniente de detrás de la pared. El niño se alejo, colocándose al lado de Mercedes, y, lentamente, la puerta comenzó a abrirse. Una figura, acompañada con humo, emergió de la puerta, cada vez mas abierta, y por un momento, Mercedes creyó que aquel hombre alto, vestido de manera elegante, con un traje negro, como si fuera un ejecutivo de máxima importancia, no era otro que su querido Iván. Pero en cuanto la niebla emergente de la puerta se disipo, revelando que, al otro lado de ésta solo había una potente luz azul que cegaba cualquier otro contenido, el rostro de aquel ser se hizo más visible.

            No era Iván. Pero tenía un rostro áspero pero seductivo a la vez, con su pelo negro engominado hacia atrás, y su piel algo erosionada por el paso del tiempo. Sus ojos eran lo mas llamativo. Brillaban en un verde oscuro, como si fueran pequeñas bombitas de luz, al igual que los de Cale.

            —Vaya, Vaya —dijo el hombre, con un extraño acento en su hablar, observando Cale con intensidad—. ¿Qué te trae por aquí, mi pequeño necromanger?

            —Requiero ver a uno de los perdidos, si pudiera ser —contestó Cale amablemente, inclinando su cabeza y cuerpo, como si estuviera ante una eminencia.

            —¿Tu lo necesitas o es acaso esta zorra que has traído contigo? —sonrió el hombre, observando por primera vez a Mercedes, con sus penetrantes ojos.

            Ella hubiera dicho algo, para defenderse de aquella ofensa, pero había algo en aquel hombre que la intimidaba. Inspiraba temor, pese a ser bastante seductivo. Era como si emanara un aura perversa, un aura invisible.

            —Mi amiga necesita verlo —masculló Cale, a la defensiva, y Mercedes no pudo evitar sonreírle al niño.

            —¿En serio? ¿Y por que ella no entra a verlo, entonces? Estarían juntos de nuevo, para siempre.

            —No, ella no quiere entrar. Sólo lo quiere ver para despertar.

            —¿Estás seguro, Caledorovus? Ella parece el tipo de mujerzuela que seguiría a su compañero sexual al gran caldo del infierno.

            —Si, estoy seguro, Hades.

            —¿Pero está ella segura? —Sonrió el hombre, mirando nuevamente a Mercedes—. Podrían estar tu y tu amado individuo juntos para toda la eternidad. Sólo tienes que entrar conmigo por la puerta negra, y lo encontraremos. 

            Mercedes se quedó congelada ante la visión hipnotizadora de aquel hombre oscuro, Hades, que le invitaba a pasar por la puerta negra. Si estaba diciendo la verdad y podría estar con Iván toda la eternidad ¿Por qué no hacerlo? Podrían estar juntos para siempre. Pero ¿Si mentía? ¿Qué si era todo un engaño? O quizás, había algo más. Alguna consecuencia a entrar allí y era por eso que Cale no quería que entrara.

            Cale la había llevado hasta allí, fuera un sueño o no, y no había razón para no confiar en él. Varias veces la había salvado ya.

            —Si, estoy segura de no querer entrar.

            Hades mostró sus dientes, como un perro furioso, y luego dio media vuelta, entrando nuevamente a la luz que emergía por la puerta, perdiéndose en ella. Cale le tomó la mano a Mercedes, y la alejó unos pasos de la pared.

            —Bien hecho, missus, si usted aceptaba ir con él, yo no hubiera podido hacer nada para evitarlo. En momentos su querido Iván saldrá de la luz y le podrá ver.

            —¿Qué me hubiera pasado si iba con él?

            —Moriría usted, missus, no aquí, claro, pero en el mundo real, perdería la conexión con su cuerpo allí, y no podría salir jamás, pues lo que yace detrás de esta gran pared es donde todo lo muerto va. Rara vez algo logra salir. Al menos, sin ayuda. Hay ocasiones en que algún alma se le permite salir.

            —¿Cómo cuales?

            —Como cuando alguien las ayuda a salir, claro. Pero las que Hades invita a entrar, tal como recién estaba haciendo con usted, missus, no salen. Por siempre quedan allí.

            —Entonces, ¿Iván saldrá de allí? —dijo Mercedes, señalando a la puerta, que llevaba a la azul luz.

            —Permanecerá en el arco de la puerta. Pero sepa, missus, que bajo ningún concepto debe usted cruzar el arco. No debe adentrarse, por más que ansíe ir al contacto de él, hacia la luz. Una vez que lo haya observado, y le diga lo que tenga que decirle, usted despertara y habrá salido del inframundo.

            Mercedes inhaló el pesado y calido aire del lugar, tratando de aclarar su mente. Pensando que le diría a Iván cuando lo viera, cuanto lo extrañaba y añoraba. Si tan sólo pudiera llevárselo al mundo real con ella. Una frase rebotó en su mente, como si hubiera estado esperando para brotar desde hacía rato, cultivándose, dándole vueltas en su mente:

            Si alguna vez necesita usted asistencia en los asuntos de la muerte, estaré ahí antes de que lo piense.

            Quizás Nekros podría ayudarle a sacar a Iván del inframundo, para llevárselo con ella. Le contó su idea a Cale.

            —No, Nekros no le puede ayudar en eso, missus. Nekros es quien ayuda a meter gente ahí dentro, no a sacarla. Para sacar a alguien necesita la ayuda del hermano de Nekros. Del necromanger. Necesita usted mi ayuda.

 

11

            —¿Tu puedes sacar a Iván? —Preguntó Mercedes emocionada.

            —Puedo sólo tratar. Mis poderes se limitan a sacar sólo a quien lo merece. No a quien se me plazca, por más que la quiera ayudar.

            —Pero ¿Podrías tratar de hacerlo Cale? ¿Por favor?

            —Si, puedo tratar, missus. En cuanto usted lo vea a él, despertara. Pero recién usted sabrá si esto ha funcionado cuando despierte en su cama. Si se encuentra durmiendo súbitamente con su querido Iván, significa que le he logrado sacar junto a usted. Si despierta sola, pues, significa que no he podido, o que, tal como usted supone, todo esto ha sido un sueño.

            Mercedes hubiera agradecido, al menos,  que Cale lo fuera a intentar, pero la aparición de aquella figura, emergiendo de la luz, como si estuviera saliendo de un mar oscuro, le llamó la atención. Aquella figura vestida simplemente, con una remera blanca suelta, y pantalones jean rotosos. Aquella figura que no era otro que su querido Iván, que la esperaba allí, en el arco de la puerta al mismo infierno.

 

12

            Mercedes camino lentamente, como si estuviera flotando, acercándose a su querido Iván, y, entonces, procedió la esperada conversación, pero de una manera simple, pero que resumía todo lo que se pudiera decir jamás entre ambos:

            —Te amo —ella dijo.

            —Yo también te amo —replicó él, y luego, despareció.

            Y ella también.

 

13

            La calida luz del amanecer, bañando en oro su perfectamente amueblado cuarto la despertó, cayendo sobre su cara, como si fuera un baldazo de agua fría. Estaba de vuelta en su habitación. Se había despertado de aquello, de aquel sueño, inframundo, o lo que hubiera sido.

            ¿Había sido un sueño solamente, o acaso, realmente había viajado por el inframundo en búsqueda de su querido Iván?

            Lo ignoraba, pero sabía que sólo había una cosa por hacer, para comprobar si aquella travesía había sido realidad o la simple ilusión de su mente. Tenía que girarse en su cama, y observar el lado que usualmente había usado Iván. Si Cale lo había logrado sacar, allí estaría, como si nada, a su lado. Sino, todo habría sido un sueño.

            Un sueño muy cruel.

            Giró en su cama, en búsqueda de su amado, y entonces, sus azules ojos se llenaron de las más ambiguas lágrimas.